28 de junio de 2015

De la firma manuscrita a las firmas electrónica y digital

La firma manuscrita ha sido una categoría fundamental para el derecho desde hace varios siglos. Como signo permite identificar al suscriptor de un documento que acepta el contenido del mismo. También sirve para expresar el consentimiento, contraer obligaciones y perfeccionar contratos. Con la revolución de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones los documentos se han desmaterializado en la forma de «mensajes de datos», y como consecuencia, la firma electrónica aparece como método tecnológico neutral y confiable con «equivalencia funcional» a la firma tradicional. 

Autor: Daniel Peña Valenzuela